Servir sale del corazón
por Cherry Encarnación
El don de SERVIR voluntariamente a
los demás, es una filosofía de vida que adquieren algunas personas y las
desarrollan en diferentes instituciones públicas y privadas, que van desde
juntas de vecinos, centros de madres, clubes de servicios e incluso muchas
personas lo hacen de manera particular e individual.
Quienes han asumido este hábito como
propio, dedican parte de su tiempo , ya sea uno o más días de la semana, del
mes, o en fechas específicas o especiales, al servicios voluntarios, para lo
cual aportan parte de su tiempo libre y dinero, así como también sirven de
gestores de recursos para las actividades que realizan.
Está digna actividad, que data desde
la existencia del ser humano, viene desde los antiguos clanes o familias, con
los trueques y convites, desde el prestamos del arado a la recolecta de frutos
entre los campesinos hasta la construcción de una vivienda en la que cada vecino
aportaba la mano de obra a cambio de nada.
Hoy en día, esas tradiciones de
servicios han cambiado, siendo sustituidas por organizaciones compuestas por
hombres y mujeres con vocación de servicios, por jóvenes y niños preocupados
por temas específicos, como son: Niñez, Salud, juventud, ecología y otros a
pesar de que también muchas intensidades servicios que sirvieron en comunidades
por muchos años ha desaparecido.
Para nadie es un secreto que están
han desaparecido por la falta de apoyo, mientras tenemos en el país organismos
internacionales y fundaciones privadas y de políticos (congresistas y
funcionarios), las cuales han copiado el trabajo tradicional de estas como son:
operativos médicos, entrega de útiles escolares, juguetes y otras, en la
mayoría de la veces de manera politiquera con fin electoral.
Lo penoso del caso es que desde el
estado, no hay políticas públicas que beneficien e incentiven el trabajo de las
organizaciones comunitarias, juntas de vecinos y clubes deportivos y servicios,
pero si a las fundaciones de legisladores y sus allegados, las cuales el 46% no
rinden informes del dinero que reciben de los contribuyentes.
A pesar de todo esto, en la república
Dominicana, hay y habrá miles de personas con deseo de servir voluntariamente a
las organizaciones de servicios que han sobrevivido, ya que ¡servir sale del
corazón!
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